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Los astrónomos detectan nuevas estrellas que indican una próxima colisión galáctica

Los científicos han sospechado durante mucho tiempo que las Nubes de Magallanes Grandes y Pequeñas están en curso de colisión con nuestra galaxia, la Vía Láctea, y es posible que se esté adelantando a lo programado. Al analizar objetos en el borde de la galaxia, los astrónomos notaron un grupo inesperado de estrellas jóvenes. Tras un examen más detenido, estos objetos celestes pueden ser presagios de una colisión inminente entre la Vía Láctea y las galaxias enanas de Magallanes.

Según Adrian Price-Whelan, investigador del Centro de Astrofísica Computacional del Instituto Flatiron, hay menos de mil estrellas en el cúmulo recién descubierto. Sin embargo, este descubrimiento podría tener importantes implicaciones para la astronomía. Las estrellas al borde de la Vía Láctea se encuentran entre las más antiguas de la galaxia, por lo que se destaca un grupo de estrellas jóvenes.

Hasta hace poco, los astrónomos no tenían los datos para localizar y analizar grupos de estrellas como este, pero la nave espacial Gaia de la ESA ha cambiado eso. Esta misión ya ha cartografiado las posiciones de más de 1.700 millones de estrellas. Fueron estos datos los que permitieron al equipo identificar el grupo «Price-Whelan 1». La siguiente imagen muestra esas estrellas, resaltadas en azul. La mayoría de ellos tienen alrededor de 117 millones de años, lo que no es nada comparado con las estrellas de miles de millones de años que rodean Price-Whelan 1.

El equipo notó inmediatamente que Price-Whelan 1 se encuentra cerca de un río de gas conocido como Corriente de Magallanes, el borde exterior de las Nubes de Magallanes Grandes y Pequeñas. Los astrónomos creen que la Corriente de Magallanes eventualmente llevará las galaxias enanas a la Vía Láctea, pero quizás el cúmulo Price-Whelan 1 indica que el proceso ya está en marcha. David Nidever de la Universidad Estatal de Montana analizó el contenido metálico del cúmulo, con la esperanza de vincular las estrellas a la Corriente de Magallanes. Los resultados indican que, al igual que la Corriente de Magallanes, estas estrellas tienen un contenido de metales muy bajo.

El equipo especula que el gas de la Corriente de Magallanes comenzó a interactuar con la Vía Láctea hace más de 100 millones de años. La gravedad y las fuerzas de las mareas que actuaban en la Vía Láctea comprimieron el gas lo suficiente como para desencadenar la formación de estrellas. Esas estrellas finalmente fueron arrastradas al disco galáctico, donde Gaia pudo medir su posición y movimiento. Utilizando estos datos, el equipo ha estimado que el borde actual de la Corriente de Magallanes está a 90.000 años luz de la Vía Láctea, la mitad de lo que se creía anteriormente. Estos datos podrían ayudarnos a estimar cuándo ocurrirá la colisión y qué sucederá cuando ocurra. Incluso podemos determinar si las Nubes de Magallanes Grandes y Pequeñas han pasado antes por la Vía Láctea.