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Los astrónomos rastrean ráfagas de radio rápidas hasta sus galaxias de origen

Hay innumerables misterios en la inmensidad del universo, pero los astrónomos de todo el mundo están particularmente enamorados de Fast Radio Bursts (FRB) en este momento. Desde que descubrieron el primer FRB a principios de la década de 2000, los científicos han estado tratando de identificar la fuente de estas señales electromagnéticas intensamente poderosas. Un nuevo análisis de la NASA ha rastreó el origen de varias FRB hasta sus galaxias de origen, lo que podría ayudar a los científicos a identificar una causa.

El primer FRB registrado pasó por la Tierra en 2001, pero los científicos no lo notaron en los datos hasta una revisión posterior en 2007. Estos pulsos pueden liberar tanta energía como el Sol en todo un año, pero duran apenas milisegundos. Eso los hace extremadamente difíciles de estudiar y, hasta hace poco, ni siquiera sabíamos de ningún FRB repetido. Las explosiones que ocurren en un ciclo como el FRB 121102 han ayudado a los astrónomos a reducir sus teorías sobre qué alimenta estas poderosas explosiones de radio.

Usando el telescopio espacial Hubble, los astrónomos pudieron rastrear cinco FRB hasta sus galaxias de origen, todas las cuales están a miles de millones de años luz de distancia. No podemos ver dentro de esas galaxias para rastrear el objeto que emitió las explosiones, pero solo tener una ubicación general podría ayudar a los científicos a reducir las cosas. Según el estudio, que se publicó en The Astrophysical Journal, los cinco FRB provenían de los brazos espirales de galaxias distantes.

Las observaciones se realizaron utilizando la cámara de campo amplio 3 del Hubble en el espectro ultravioleta e infrarrojo cercano. El espectro ultravioleta es ideal para rastrear el brillo de las estrellas jóvenes en los brazos espirales, y las lecturas infrarrojas ayudaron a calcular las masas de las galaxias. Las galaxias de origen identificadas en el estudio son similares a nuestra propia galaxia, y la ubicación en los brazos espirales nos dice que los FRB probablemente no tengan nada que ver con las estrellas más jóvenes y brillantes cuando se convierten en supernovas. Las fusiones de estrellas de neutrones son otra causa propuesta de FRB, pero estas cáscaras colapsadas de estrellas muertas tardan miles de millones de años en fusionarse, y estos eventos tienen lugar lejos de las regiones de brazos espirales.

Hay una hipótesis respaldada por la nueva investigación del Hubble: magnetares. Estas estrellas de neutrones tienen campos magnéticos intensamente poderosos alrededor de un billón de veces más fuertes que los de la Tierra. El equipo cree que los FRB pueden ocurrir cuando los magnetares jóvenes experimentan eventos energéticos en la superficie que resultan en llamaradas electromagnéticas. El equipo caracteriza los resultados del Hubble como «emocionantes», pero todavía no podemos llamar a este resuelto.

Crédito de la imagen superior: NASA / Swift / Aurore Simonnet, Universidad Estatal de Sonoma